El importante papel del padre en el parto

Durante mucho tiempo los padres fueron apartados de la escena del parto. Desde hace unas décadas, los padres son invitados a presenciar el nacimiento de sus hijos, pero, en muchas ocasiones, sin saber muy bien qué hacer. Reducidos a meros espectadores, sin querer molestar o meter la pata en este proceso misterioso de traer niños al mundo. Sin embargo el padre, el segundo progenitor, o el acompañante al parto tiene un papel muy importante. Y su colaboración puede hacer que el parto fluya con mayor facilidad. Además de afianzar la relación de pareja y abordar la crianza con mayor optimismo. Ver el nacimiento de Shirel.

Te invito a un viaje en el tiempo. Imagina a esa pareja del neolítico, que vivía en una cueva, o en una choza, en mitad del campo, con toda clase de animales salvajes y peligros alrededor. ¿Qué haría el padre en este contexto cuando su pareja estuviera de parto? Los partos se suelen desencadenar de noche. Precisamente, para que las fieras estén durmiendo y no vengan a perturbar…

¿Imaginas la tensión y el miedo que daría dar a luz en esta situación?

La función del hombre en aquellos tiempos era claramente garantizar la seguridad del lugar donde está ocurriendo el nacimiento. De vigilar, que no viene ningún animal o que no ataca una tribu enemiga, y de dar apoyo a la mujer, para que no tenga que preocuparse de nada más que de dar a luz, probablemente acompañada por otras mujeres de la tribu con experiencia. El padre procuraba que el ambiente del parto fuera el más seguro posible.

Hoy no hay fieros animales acechando en la oscuridad… pero el miedo al parto no ha desaparecido. Sobre todo por lo extraño que nos resulta. Ya no vivimos el nacimiento de nuestros hermanos, primos o vecinos. Las madres entran embarazadas en el hospital y salen con sus bebés en los brazos. Lo que ocurre dentro es un misterio para la mayoría de las mujeres.

Dar a luz rodeada de extraños, en un lugar donde nunca hemos estado antes, experimentando un proceso extraordinario en nuestra vida y en nuestro cuerpo, un proceso en el que está en juego nuestra salud y la de nuestro bebé, un proceso del que todo el mundo tiene algo que decir, y a veces lo que se cuenta no es muy positivo… todo esto puede dar mucho miedo.

Por ello la función del acompañante hoy es la misma que hace miles de años: velar por la seguridad del ambiente que rodea al parto. Servir de sostén energético al proceso. Dar confianza a la madre en su propio cuerpo y en la solidez de la relación de pareja. Ésta es la función de la energía masculina, dar seguridad para que el femenino se pueda expresar en libertad.

¿cuál es el ambiente ideal para el parto? Aquel en el que la mujer se encuentra en un estado de tranquilidad, de seguridad y de amor. Ésta es la triada que facilita el flujo hormonal normal en el parto.

Estas tres emociones o sentimientos están además asociados a la inhibición de las hormonas y neurotransmisores “anti parto” (la adrenalina y el cortisol) y a la producción de las hormonas “proparto” (endorfinas, serotonina y oxitocina).

Cuando la mujer de parto tiene miedo, sus glándulas suprarrenales segregan adrenalina. La adrenalina hace que el cuello del útero se contraiga, que el parto se frene, se alargue y sea más doloroso.

El antídoto al miedo son la tranquilidad, la seguridad y el amor. En cuanto llevas tu cuerpo a la calma, la adrenalina desaparece. Si además se experimenta un sentimiento de amor, esto ayudará a la producción de oxitocina, que es la hormona que desencadena parto y que produce las contracciones uterinas que empujan al bebé hacia la vida y al mismo tiempo hace que el cuello del útero se relaje y se dilate con mayor facilidad. Sentirte segura de ti misma, de la capacidad de tu cuerpo para dar a luz y de que tu pareja te apoya, hará que segregues serotonina y endorfinas, que reducirán las sensaciones intensas del parto.

Así pues, el padre que infunde tranquilidad, seguridad y amor, a la madre colabora con el parto. ¿Y cómo se hace?

Para acompañar al nacimiento es muy positivo que, tanto el padre como la madre, comprendan bien cual es el proceso fisiológico del parto a nivel tanto anatómico como hormonal. La información previa aporta muchísima claridad y sobre todo mucha confianza sobre el cuerpo y la capacidad, tanto de la madre para dar a luz, como del bebé para nacer. Y esta confianza se reflejará en las acciones, en la relación y en la complicidad de madre y padre durante el parto.

A veces es la sola presencia, tomarla de la mano, saber que estás ahí para lo que necesite durante el parto y después del parto, una mirada cómplice, una caricia, un masaje, un beso, una frase de confianza o de amor,…

Procurar la intimidad en la sala, ser un guardián del espacio donde la madre da a luz. Conocer al equipo médico, preguntar sus nombres, pedir que te informen de todo antes de actuarevitar que entren más personas de las estrictamente necesarias… establecer una relación de confianza mutua con el equipo médico será de gran ayuda.

A veces se describe el parto es como una borrachera, un estado especial de conciencia en el que la mente consciente, el cerebro intelectual, debe quedar en segundo plano, para que la mujer esté en su cuerpo y sea capaz de desinhibirse, relajar sus esfínteres y dar a luz.

Una función del padre, o acompañante al parto es la de servir de puente entre la madre y el equipo médico, sobre todo a la hora de dar “datos” que requieran del uso del neocórtex como puedan ser los tiempos entre contracciones, el tiempo que se lleva de parto, datos personales, etc.

En general el lenguaje hablado puede hacer salir a la madre de ese estado de conciencia alterado, y dificultar el flujo hormonal del parto.

Ayuda durante el parto la comunicación no verbal, la música, el baile o simplemente el movimiento libre, la libre expresión a través de la voz, todo ello favorecerá el proceso. Y ahí está el padre, procurando ese ambiente íntimo en el que la mujer se pueda ir de viaje en esa borrachera, en ese estado de conciencia alterado, a las profundidades de su subconsciente, lejos de su cerebro intelectual, lejos de los datos, lejos del reloj, lejos del miedo, y ser ella misma, más auténtica y salvaje que nunca, y así poder ser el canal a través del cual la vida se abre paso…

Pero aún hay más. La satisfacción del padre de saber que ha ayudado a nacer a su hijo y que ha sabido acompañar a su pareja. Sentirse parte del equipo. Eso no tiene precio. Leer testimonios de padres.

Más información en nuestros talleres para parejas.

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