Claves para Erradicar la Violencia Obstétrica

Hoy me activo para erradicar la violencia obstétrica ¿y tú?

Yo también fui víctima de violencia obstétrica y no denuncié. No me sentí con fuerzas para pasar por ese proceso. Pero hoy estoy harta de volver a vivirla en los cuerpos de otras mujeres una y otra vez. Por eso, he decidido activarme. Porque, aunque he trabajado mucho, no es suficiente. Si tú también estás indignada, te animo a unirte.

Pensé que, empoderando a las mujeres, éstas podrían esquivarla, pero no es suficiente.

Soy Aixa Laxmi, creadora del Método Laxmi. Solía creer que cuando todas las mujeres recuperaren la confianza en su capacidad para parir, entre todas crearíamos otra realidad y la violencia obstétrica se disolvería como un terrón de azúcar en el café. Pero no es así.

Durante los últimos 8 años, los que lleva mi hija en el mundo, me he dedicado a estudiar, aprender, investigar, enseñar y acompañar a mujeres con todo el conocimiento que he podido reunir sobre la gestación y el parto natural. Enseñando y divulgando sobre la anatomía y la preparación física, sobre la mente, sobre las hormonas, sobre las emociones, sobre el poder de nuestros cuerpos, sobre la belleza del nacimiento. Creando conciencia sobre la profunda huella que el nacimiento deja en el ser humano. Sobre lo importante que es darles a nuestros hijos un recibimiento tranquilo, en el amor, la calma, la intimidad, y sobre el cuerpo de la madre… Sobre lo importante que es tener un buen trato durante el parto para la psique de la madre. Haciendo un trabajo que me apasiona: bailar, explorar en la conciencia corporal, compartir con otras mujeres, crecer, vivir.

Y ha funcionado muy bien, pero no es suficiente.

Muchas mujeres a las que he acompañado con el Método Laxmi me han agradecido y relatado partos bellísimos, sin miedo. Han disfrutado sus partos con todo lo que traen: el cansancio, el dolor, el placer, la incertidumbre, la espera, la ilusión…

Creía que podría cambiar la realidad creando una realidad nueva de mujeres empoderadas que confían en la sabiduría de sus cuerpos. Que conocen su anatomía, que profundizan en sus emociones, que actúan para darles a sus hijos lo mejor. Pero no es suficiente.

Pero cada vez que una de esas mujeres poderosas, preparadas física y mentalmente para un parto natural llega al “hospital equivocado” o se topa con el “equipo médico equivocado” todo se tuerce. Su parto acaba en una auténtica violación, y el nacimiento de sus bebés en un trauma que durará de por vida. Un trauma que, de un modo u otro, se manifestará en la salud física y mental del niño de hoy y del adulto de mañana.

No puede ser que te la juegues tanto, en un momento tan importante de tu vida y de la vida de tu bebé.

No puede ser que tengas que hacer una verdadera investigación detectivesca para encontrar ese hospital donde no te va a violar.

No puede ser que tengas que ir al parto preparada como si fueras a un juicio o a la guerra.

No puede ser que “te equivoques de hospital”. No puede ser que sigan existiendo esos “hospitales equivocados”. No puede ser.

Miles de veces he dicho que están cambiando las cosas. Que ya hay muchos hospitales en los que se practica el parto respetado. Que muchas matronas están muy concienciadas. Pero no es suficiente.

Tengo la dicha de conocer, colaborar, enseñar y aprender de muchas de esas matronas, y muchas de ellas, también trabajan en el “hospital equivocado”.

No puede ser que las matronas que quieren hacer bien su trabajo, respetando el cuerpo de las mujeres y de sus bebés, siguiendo la evidencia científica, acaben siendo víctimas también del maltrato, del bullying, de la discriminación. No puede ser que sigan teniendo que realizar bien su trabajo solamente escondidas bajo la capa de la noche. No puede ser que sigan siendo obligadas a ser testigos mudos e impotentes del maltrato que se da a las mujeres en sus partos por parte de sus compañeros y de sus jefes.

Hoy soy muy dura, y creo que es mi deber serlo, con esos profesionales que siguen realizando prácticas que van en contra de la evidencia científica, de la moral, de la ética, de la salud pública y de la Humanidad misma. Ya han tenido tiempo de aprender, de reciclarse, de cambiar protocolos, de respetar. De revisarse toda la basura que llevan dentro y de convertirse en seres humanos íntegros.

La pregunta es ¿por qué no lo hacen? ¿qué tienen que perder? Me duele admitir que hay dos conceptos detrás de todo esto: uno es poder y otro es dinero.

Por sus conocimientos y su posición privilegiada, los médicos son los primeros que tienen el deber inexcusable de proteger a las mujeres y a los bebés. Tienen la obligación de estar formados e informados sobre el parto saludable, de seguir las recomendaciones de OMS y del Ministerio de Salud, de no actuar si no hay necesidad, y de impedir y denunciar malas prácticas de otros compañeros.

Quizá la violencia esté tan instaurada en nuestra sociedad que no sabemos ver que:

  • Hablar con un colega sobre el cuerpo y la salud de un paciente como si él o ella no estuvieran presentes es violencia.
  • Romper la bolsa de líquido amniótico sin que haya una indicación clara, sin advertir de los riesgos a la mujer, y sin pedir su consentimiento, es violencia.
  • Suministrar oxitocina sintética sin que haya un motivo médico justificado, sin informar y sin consentimiento, es violencia.
  • Realizar una maniobra de Hamilton sin explicar en qué consiste, sin que esté indicada y sin el permiso de la mujer, es violencia.
  • Que realizar episiotomías por rutina sin necesidad médica y sin informar, ni pedir permiso, es violencia.
  • Que empujar el vientre de la mujer sin que sea necesario es violencia.
  • Que no permitir a la mujer que adopte la posición que quiera durante el parto es violencia.
  • Que ningunear a la mujer es violencia.
  • Que gritarle es violencia.
  • Que hablarle con un tono respetuoso a la madre, para luego hacer lo que te da la gana en su cuerpo es violencia.
  • Que guiarla con tus “consejos médicos” ocultando información crucial para que ella haga lo que a ti te conviene es violencia.
  • Que separar a un bebé de su madre es violencia.
  • Que contar chistes y hablar de futbol mientras estás realizando una cesárea es violencia.
  • Que llegar con tus estudiantes para realizar tactos vaginales a una mujer de parto sin su consentimiento es violencia.

La lista es tan larga que no voy a seguir.

Hablar es sanador, sí pero no es suficiente. Hoy tomo acción y te animo a que te unas.

El sistema está cambiando, demasiado lentamente. A mí me encantaría que, de repente, todos los médicos de nuestro país fuesen alcanzados por un rayo divino de iluminación y dejaran atrás la mala praxis para siempre. Pero, como dudo mucho que esto vaya a ocurrir, las únicas opciones que nos quedan son protegerse antes de que ocurra y denunciar después de que ocurra.

Hace pocas semanas conocí a Lorena Moncholí, abogada, madre y activista contra la violencia obstétrica. Llevaba tiempo siguiendo su trabajo y siempre queriendo encontrar el momento para hacer algún curso con ella. Por fin se ha dado la oportunidad.

El 16 de febrero de 2018 a las 22h vente al Curso Online:

VIOLENCIA OBSTÉTRICA, CLAVES PARA ERRADICARLA

Contenidos:

– Definición de Violencia Obstétrica.

– Comprobación de su existencia de forma objetiva.

– Qué implica la V. O.

– Qué podemos hacer para luchar contra ella.

– La violencia sufrida por las matronas.

Impartido por Lorena Moncholí

Abogada especializada en Derecho Sanitario, Maternidad, Infancia y Derechos en el Parto y Nacimiento. Desde mediados de 2015 trabaja online (y offline) para ayudar y asesorar a numerosas mujeres embarazadas, madres y padres de toda España, para que conozcan sus derechos y los de sus hijos e hijas y… ¡actúen!

Fecha: Viernes, 16 de febrero de 2017 a las 22h.

Duración: 1 hora

Precio: 10 €.

Inscripciones: info@metodolaxmi.com – móvil: 619836237

Currículum Vítae de Lorena Moncholí:

Lorena Moncholi, abogada, madre y activista

Lorena Moncholi, abogada, madre y activista

Abogada colegiada nº 14084 del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia.

Agente de Salud de Base Comunitaria certificada por Salud Pública de la Conselleria de Sanitat de la Comunidad Valenciana y la EVES.

Máster en Bioética, Deontología, Seguridad y Calidad en el ámbito Sanitario por ADEIT, Fundación Universidad-Empresa de la Universitat de València.

Máster en Igualdad de Género por la UCLM

Madre de dos hijos.

Ha desarrollado la mayor parte de su vida profesional como letrada de una entidad financiera y posteriormente en una Consultora, pero a día de hoy está especializada en Derecho Sanitario, Maternidad, Infancia y Derechos en el Parto y Nacimiento.