Cómo recuperarse de un parto traumático

La experiencia de parto es un evento esencial en nuestras vidas y su huella nos suele marcar para siempre en muchos sentidos.

Si has tenido un parto difícil puedes estar pasando por un trauma psíquico profundo.

Es importante que sepas que puedes superarlo y en este artículo te vamos a dar 5 claves para transitar el duelo, integrar la experiencia y evitar secuelas a largo plazo. Y sobre todo, para que esa experiencia no se convierta en el centro de tu vida ni te condicione.

Si no consigues encauzar el duelo de una manera adecuada y sana, puede llevarte a querer evitar nuevos embarazos por tener miedo al parto, sentir animadversión por los profesionales médicos (si viviste violencia obstétrica), puede interferir en tu relación con tu bebé y tener consecuencias en su desarrollo e incluso puede derivar en una depresión posparto.

En este artículo sabrás:

  • Qué es un parto traumático.
  • Cómo saber si tu parto te traumatizó. Estrés postraumático tras el parto.
  • Por qué las intervenciones en los partos causan trauma.
  • Cómo identificar si has vivido un parto traumático.
  • Las 5 claves para superar el estrés emocional de un parto difícil.
  • Qué puedes hacer para evitar el trauma en tu próximo parto y vivir tu nuevo embarazo sin miedo.

 

¿Qué es un parto traumático?

En algunas ocasiones los partos acaban realmente mal, con intervenciones muy traumáticas o muy dolorosas. El dolor físico, acompañado del miedo, de la incertidumbre sobre cómo estará tu bebé y cómo le afectará toda esa situación en el futuro. Son muchas las tribulaciones que asaltan a una mujer cuando el parto se tuerce en algún momento y la ansiedad y el miedo te marcan.

Un parto traumático no siempre es un parto en el que ha corrido riesgo la vida de madre o del bebé

Sin embargo, un parto traumático no siempre es un parto en el que ha corrido riesgo la vida de madre o del bebé, tampoco tiene porqué haber experimentado un gran dolor físico. Hay muchas circunstancias que pueden hacer que la vivencia del parto haya sido negativa a parte de las sensación de peligro, como la violencia obstétrica o la frustración ante las expectativas del parto que no se han cumplido.

En la sociedad existe la creencia profundamente arraigada de que el parto es una situación dura, difícil, arriesgada y tremendamente dolorosa. Por este motivo, en muchas ocasiones, hay mujeres que viven experiencias de parto muy traumáticas pero no las identifican como tales. Pues está plenamente aceptado que el parto conlleva riesgos, medicación, intervención y dolor.

En estos casos, aunque la mujer no perciba la experiencia como traumática, sino como “lo normal” o “lo esperable”, ese dolor se queda en ella como un ruido de fondo que influye en su relación consigo misma, con su pareja y con su bebé. Y finalmente aparece manifestándose en algún momento de su vida, especialmente cuando vuelve a quedarse embarazada y se enfrenta de nuevo a la experiencia de parto.

 

¿Cómo saber si tu parto te traumatizó? Estrés postraumático tras el parto

Estás viviendo estrés postraumático debido a tu parto si te ocurre una o varias de las situaciones siguientes:

  • Te asaltan pensamientos obsesivos sobre el parto y no puedes evitar pensar en él.
  • Revives mentalmente tu experiencia de parto una y otra vez y sufres como si estuviera ocurriendo todo de nuevo.
  • Te preguntas a menudo qué habría ocurrido si hubieras tomado decisiones diferentes: haber elegido otro hospital, haber aceptado o haberte negado a que te hiciera determinadas intervenciones, haber elegido otros profesionales médicos…
  • Te preguntas por qué te ha ocurrido esto a ti, precisamente.
  • Te preocupan los daños que hayan podido causar a tu bebé.
  • Tienes sueños recurrentes o pesadillas en los que revives tu parto.
  • Estás embarazada de nuevo y temes que la historia se repita de nuevo.
  • No puedes evitar emocionarte y llorar cuando cuentas a otras personas cómo se desarrolló tu parto.
  • Sientes rechazo por tu bebé por todo el dolor que pasaste durante su parto y no te atreves a contárselo a nadie.
  • Sientes culpa por las cosas que hiciste o que no hiciste, por las decisiones propias y de otros durante tu parto y por las secuelas que pueda estar viviendo tu bebé.
  • Te sientes “menos mujer” o “peor madre” por no haber conseguido dar a luz a tu bebé.
  • Sientes mucha culpa por lo que le pasó a tu bebé y ahora lo sobreproteges, o no puedes soportar estar separada de él o de ella.
  • Experimentas sentimientos de rabia, resentimiento o frustración cuando piensas en cómo se desarrolló tu parto.
  • Tú o tu bebé tenéis secuelas físicas debidas al parto.
  • No puedes dejar de leer testimonios de otras mujeres, otros partos.
  • Buscas información de forma obsesiva, necesitas entender qué pasó, qué falló.
  • Te ves, sin quererlo, convirtiéndote en una experta en partos.

 

Es importante que sepas que no tienes que vivir este sufrimiento y que es un buen momento para pedir ayuda

Estos y otros signos pueden darte la alarma de que estás pasando por una experiencia de estrés postraumático.

Si te reconoces en algunos o varios de ellos, es importante que sepas que no tienes que vivir este sufrimiento y que es un buen momento para pedir ayuda. Porque te mereces disfrutar de tu maternidad y recuperarte a ti misma.

 

¿Por qué las intervenciones en los partos causan trauma?

Si tuviste una intervención en tu parto, es posible que tengas estrés postraumático, especialmente si viviste una situación de riesgo para tu vida o la de tu bebé o si la intervención fue innecesaria.

Perderse el proceso hormonal del parto dificulta el establecimiento de la relación de apego con el bebé

Las mujeres, al igual que el resto de la mamíferas, estamos programadas hormonal y emocionalmente para tener una vivencia de parto natural. Cuando no conseguimos tenerlo, la experiencia puede vivirse como traumática y puede interferir en la crianza del bebé. Te recomiendo que leas este artículo del blog en el que profundizamos en este tema:

https://metodolaxmi.com/por-que-las-intervenciones-en-los-partos-causan-traumas/

Las hormonas del parto preparan emocionalmente a la madre para establecer una relación de apego positivo con su bebé y encontrar placer en la crianza, a pesar de las noches sin dormir, del cansancio y del estrés que supone cuidar a una criatura cuyo único medio de expresar su disconfort es el llanto…

Perderse este proceso hormonal dificulta el establecimiento de esa relación y también puede interferir en la lactancia materna y en el desarrollo físico y mental del hijo o la hija.

 

Las 5 claves para superar el estrés emocional de un parto difícil

Lo primero de todo es saber que no tienes que vivir con esa carga por el resto de tus días y que no tienes que esperar a que el tiempo cure las heridas. Libérate del dolor cuanto antes.

Habla del tema: No te lo guardes dentro. Pero no se lo cuentes a cualquiera. La mayoría de las personas no están preparadas para acompañar duelos. Muchos no alcanzan a comprender la magnitud de tu dolor. Te van a dar consejos bienintencionados que lejos de ayudarte te harán más daño. Como por ejemplo:

    • Lo importante es que tu bebé esté bien.
    • ¿De qué te quejas cuando tienes un bebé precioso?
    • ¿Qué quieres? Los partos son así…
    • Lo importante es que tú estás bien.

Pero tú no estás bien… estás viva, pero no estás bien.

Te recomiendo que hables de este tema con personas que puedan empatizar contigo. Por ejemplo, con mujeres que han pasado por lo mismo que tú y que pueden entender lo que estás viviendo tú. Los grupos de apoyo te pueden ayudar muchísimo a superar el duelo y a aliviar el dolor. Lo que les ha servido a otras mujeres también te puede servir a ti.

Escribe sobre tu experiencia de parto: Escribir sobre el tema es una terapia muy efectiva. Expresa por escrito cómo te sientes, sin omitir ningún detalle. Derrama sobre el papel todo lo que ocurrió y cómo te sentiste. Permítete expresarlo. Tómate el tiempo necesario para ello. La emoción va a aflorar, deja que ocurra. Permítete llorar o lo que necesites. Y después, tómate un tiempo para volver en ti. No te quedes anclada en la experiencia. Recuerda que es parte del pasado y déjala marchar. El acto simbólico de quemar el texto, por ejemplo, es muy liberador, si lo haces con la intención de dejar marchar el dolor.

Perdónate a ti misma por lo que ocurrió: Sé que suena raro, pero la mayoría de las mujeres que han pasado por un parto traumático se culpan a sí mismas. Tiene pensamientos recurrentes en los que se preguntan ¿Cómo es que no tomé otra decisión? ¿Qué habría pasado si hubiera hecho esto o lo otro? ¿Qué hubiera ocurrido si hubiera elegido otro hospital, otro profesional, si me hubiera negado a determinada intervención…?

Identificar esta culpa es el primer paso para sanarla

Perdonarse a una misma es lo que más cuesta y es necesario que se haga de una manera profunda en el que exista de verdad un cambio emocional a nivel consciente y subconsciente. No basta con decirlo “de boquilla”, hay que perdonarse de verdad. Porque lo que más nos duele es la creencia de que no hicimos lo que teníamos que hacer y que fuimos responsables de lo que ocurrió. Es importante comprender que no hacemos lo que queremos, sino lo que podemos. Y que no pudimos actuar de otro modo porque carecíamos de los recursos para ello. Sin embargo, para obrar ese cambio emocional profundo y perdonarte, hay que llegar más lejos. Como víctima de violencia obstétrica, personalmente fue más fácil para mí, perdonar a los “profesionales” que me atendieron que a mí misma. Y no fue hasta que realicé una dinámica de meditación activa que conseguí de verdad quitarme la pesada carga de la culpa y el resentimiento.

Vive una experiencia de parto gozosa: No, no te estoy proponiendo que te vuelvas a quedar embarazada y que tengas un parto bello para sanar el anterior. No es necesario hacer esto.
Aunque no lo creas puedes tener una experiencia de parto sin estar embarazada. ¿Cómo? A través de la hipnosis. La hipnosis ha sido una de las terapias que más me han ayudado a reconciliarme conmigo misma y sanar el trauma de una cesárea innecesaria. A través de la hipnosis he vivido de una manera positiva mi parto y he grabado en mi subconsciente una experiencia hermosa, ligándola a mi hija amorosamente. Fue tan hermoso y sanador que no podría expresar lo que se siente con palabras.

Tomar acción te hará comprender que esta experiencia traumática ha servido para algo

Toma acción: toma una decisión sobre lo que te ha ocurrido y haz algo con ello. La sensación de impotencia es una de las causas principales de angustia. Tomar acción te hará comprender que esta experiencia traumática ha servido para algo. Para mí mi experiencia de parto traumático se ha ido sanando cada vez que he ayudado a otra mujer a disfrutar de su parto y a dar un nacimiento seguro y en calma a su bebé. Así que siento que ha merecido la pena. He conseguido transmutar el dolor en algo mucho más importante, la sanación para otras personas.

 

¿Qué acciones puedes tomar tú?

Lo primero, pedir ayuda profesional y no dejarlo para más tarde. No necesitas vivir con esta carga más tiempo. Di basta, te mereces tener una vida plena y recuperarte a ti misma. Pero cuesta mucho conseguirlo sola. A veces no se consigue si no es con ayuda de alguien experto en la materia.

Si además fuiste víctima de violencia obstétrica, te propongo redactar una carta de queja y presentarla en el hospital o hacerles una reclamación formal. De este modo evitarás que le ocurra a otras mujeres lo que te ocurrió a ti.

Si quieres empezar ya, te animo a inscribirte en el Curso de Superación del Parto Traumático en el siguiente link:

https://landings.metodolaxmi.com/curso-online-superacion-del-parto-traumatico/

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