Respuesta de una víctima de violencia obstétrica al comunicado de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia)

Como víctima de violencia obstétrica, expreso mi indignación ante el comunicado de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) en el que la niegan, y amenazan con denunciar a los miembros de esta institución que se atrevan a hablar públicamente del tema.

Como superviviente de violencia obstétrica, expreso mi agradecimiento por este comunicado que, en mi opinión, es una auténtica declaración de culpabilidad por su parte. Gracias por escribirlo en negro sobre blanco. Así queda claro cual es su postura y nos puede servir como prueba para seguir avanzando, para impedir que la historia se repita. Gracias por permitirnos hablar del tema con mayores argumentos. Gracias por ponerle nombre. Porque lo que no se nombra no existe.

Como activista pro parto respetado, les aseguro que no pararemos hasta que el último de ustedes haya cesado en prácticas que van en contra de la evidencia científica, basadas en protocolos hospitalarios obsoletos que ponen en riesgo la vida y la salud de las mujeres y de los recién nacidos. Aprendan por favor, y cesen en esas prácticas que son un auténtico atentado contra el ser humano. Sepan que el momento del nacimiento es determinante para la salud del bebé y que tiene una influencia crucial durante el resto de su vida. La Naturaleza ha creado un proceso fisiológico maravilloso, perfecto. Dejen de alterar el nacimiento.

A continuación, incluyo enlaces de algunas asociaciones y compañeras activistas en respuesta a su comunicado, que suscribo totalmente:

Nuestras peligrosas vaginas y otras perlas de la SEGO. Por Ibone Olza 

Comunidado de Dona Llum sobre el comunidado de la SEGO en relación a la violencia obstétrica

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) niega la Violencia Obstétrica. El Parto es Nuestro responde.

Me pregunto qué mente privilegiada es la autora de la siguiente frase de su comunicado:

En el parto, cada individuo se enfrenta de forma solitaria a su destino en 10 centímetros de vagina, está en nuestras manos acompañarlo y ayudarlo a enfrentarse al resto de una vida de 80 años con la mejor adaptabilidad, salud e independencia social.”

Refleja perfectamente los miedos, las creencias misóginas que impulsan su profesión. ¿Acaso las mujeres tenemos dientes en nuestra vagina? ¿Acaso cuidarán ustedes de mi hija hasta los 80 años?

Como víctima que fui de violencia obstétrica me duele mucho que la nieguen con tanto descaro. Que nieguen mi violación y la de miles de mujeres en España todos los días. Y hablo de violación porque me penetraron sin mi consentimiento y rajaron mi útero innecesariamente, engañándome, amenazándome, ninguneándome, poniendo en riesgo mi vida y la de mi hija. Pero además de mi cuerpo, mancillaron mi honor, y pisotearon mis derechos como ciudadana.

Estoy muy arrepentida de no haberles demandado en el plazo estipulado por la ley. Si me ocurriera hoy, otro gallo cantaría. Bueno, si volviera a tener otro hijo, desde luego que elegiría muy bien en quién confío mi cuerpo y el de mi bebé. Pero hoy hablo, por mí y por las mujeres y los bebés que fueron violentados en sus partos y nacimientos, para esos señores que se dan golpes de pecho como buenos profesionales y salva vidas.

Sí, han contribuido en algún momento de la historia al descenso de la morbimortalidad en el parto, ese era su deber. Les doy las gracias por ello. Y no niego que las cesáreas y todas las intervenciones médicas pueden ser necesarias en momentos muy determinados, y pueden salvar vidas, para eso están. Pero en este momento están provocando una involución en la atención al parto con consecuencias graves para la salud física, psíquica, sexual y reproductiva de las mujeres y las de los bebés que vienen al mundo.

Para empezar, los ginecólogos ni siquiera tienen que aparecer en el parto fisiológico, porque el seguimiento del embarazo y la atención al parto normal es competencia de las matronas en España.

Ustedes que niegan la violencia obstétrica, sepan que toda intervención innecesaria que se realiza en un parto normal es violencia. Toda intervención y toda medicalización entraña riesgos. Cada vez que intervienen innecesariamente ponen en riesgo la vida y la salud de madre e hijo. 

En mi caso los tres ginecólogos que me “atendieron” durante mi maternidad me llevaron a una inducción innecesaria. La ginecóloga que la hizo me rompió la bolsa sin informarme y sin mi consentimiento. Bajo la excusa de hacer una exploración rutinaria antes de decir qué hacer. Introdujo una lanza por mi vagina, penetró el cuello de mi útero, pinchó la bolsa de líquido amniótico, colocó un monitor fetal (que es un pincho la cabeza de mi bebé), me colocó un monitor interno a mí y me inmovilizó. Todo esto con una velocidad y una destreza pasmosa. Reitero, no se me informó, ni yo dí mi consentimiento. Si me hubiera preguntado, no lo hubiera dado. Y ella lo sabía muy bien porque habíamos hablado con anterioridad y mi postura era clara. En aquel momento, no supe reaccionar. Mi vida y la de mi bebé estaban en sus manos. No me atreví ni a quejarme. Tenía mucho miedo. Por mi hija me hubiera dejado hacer cualquier cosa.

Aquella ginecóloga me penetró sin mi consentimiento. Para mi eso se llama violación.

Seguramente ustedes argumentarán que es un caso aislado. Lo que era cierto es que hasta el conserje de mi urbanización sabía que las embarazadas que entraban en ese hospital salían de allí con una cesárea. ¡Qué pena no haberle escuchado!

Todo lo que vino después en mi inducción fue un despropósito detrás de otro con la intención de que acabara en cesárea, como así fue.

Estuve a punto de denunciarles, pero me venció el miedo. Y, según mi abogada, la ausencia de “causa medible”. No hubo sufrimiento fetal, no tuve fiebre, mis tejidos cicatrizaron bien, mi hija estaba “sana”. No había secuelas psicológicas. No tuve depresión posparto (supuestamente). Me subía el ánimo la ilusión de criar a mi pequeña. Yo me reincorporé al trabajo con normalidad. No había informe pericial posible que diera fe de los daños. Mi hija y yo fuimos demasiado fuertes para que nos hicieran un daño medible. Conozco otros muchos casos en los que no fue así y las secuelas son muy graves. Nosotras, afortunadamente, estamos bien, pero…

¿A caso es medible el daño por tener un útero cortado? ¿A caso es medible el daño que causaron a mi hija por no haberla dejado nacer? ¿Por sacarla de mi cuerpo cuando aún no estaba preparada? ¿por exponerla innecesariamente a la anestesia? ¿por separarla de mi cuerpo sin necesidad en las primeras horas de vida? ¿Acaso es medible el miedo que tiene desde que nació y aún con 9 años, a cerrar los ojos, a abandonarse al sueño?

No son medibles tampoco las noches sin dormir reviviendo el proceso. La de veces que me he culpado por no haber actuado de otro modo. Por no haber elegido otro equipo médico. Por no haber pedido una segunda opinión. Por no haberme informado y formado antes. Por no haber podido proteger a mi bebé. Todas las víctimas nos culpamos a nosotras mismas. Pero la culpa no es nuestra. La culpa es de los profesionales que tanto por acción como por omisión permiten que esto siga ocurriendo. Me ha costado mucho perdonarme a mí misma pero lo he conseguido. Una mujer de parto no es una Superheroína. Ni la mujer más desinformada del mundo merece que la maltraten como me maltrataron a mí.

Yo viví mi parto como una auténtica violación. Muchas mujeres me ha contado que los sintieron así también. De hecho, he oído relatos de partos dantescos. El mío en comparación fue un paseo por el campo.

La violencia obstétrica en mi caso fue llevada a cabo por dos ginecólogas, dos mujeres al servicio del patriarcado, qué ironía. Una lo inició con una inducción innecesaria, con un proceso inadecuado, la otra lo terminó con una cesárea innecesaria. Es curioso, me ha costado menos perdonarlas a ellas que perdonarme a mí misma.

Me resultó muy fácil comprender su falta de consciencia. La misma que tiene la SEGO cuando escribe ese comunicado lleno de sinsentidos. Sí señores, son ustedes unos inconscientes. Si fueran conscientes del mal que están causando no actuarían así, o eso creo. Y por su inconsciencia les perdono. Me dan lástima, siento mucha compasión por ustedes. Pero aún más compasión siento por las mujeres y los niños que nacen de forma violenta cada día en España y en el mundo.

Por favor, ¿cómo se atreven a ir de salva vidas? ¿cómo se atreven a decir que “La constante evaluación de nuestros especialistas es el garante de nuestra competencia institucional, siempre al servicio de la sanidad de nuestro país”?

¡Mentira!

La obstetricia en nuestro país da la espalda constantemente a la evidencia científica. Si hay alguna pseudociencia que perseguir, esa es la obstetricia moderna. Y no lo digo yo, lo dice la OMS (Organización Mundial de la Salud), que recomienda que se mantengan las cesáreas entre el 10% y el 15% y el Ministerio de Sanidad en sus recomendaciones para la atención al parto natural.

En España las cesáreas en la sanidad pública son el 26% y en la privada el 36% (como mínimo). Más de un 70% por encima de las recomendaciones de la OMS. Sepan señores, que detrás de todas esas cesáreas innecesarias está la violencia obstétrica. Ya que el riesgo de muerte para la madre en una cesárea es 4 veces mayor que en un parto fisiológico.

En cifras quiere decir que, de los 391.930 niños que nacieron en el 2017. Como mínimo 201.902 nacieron por cesárea. De esa cifra, como mínimo 43.112 fueron innecesarias (eso suponiendo que todos nacieran en hospitales públicos que la totalidad del 15% de cesáreas realizada sí fueran necesarias, cosa que es muy dudosa). En los hospitales privados tienen total vía libre para hacer lo que les de la gana sin que nadie controle absolutamente nada.

En “La Granja”, Ina May Gaskin, una matrona rural estadounidense tiene un 1,7% de cesáreas después de haber atendido 2.844 nacimientos. Varios de estos nacimientos fisiológicos fueron de nalgas, de bebés de más de 5 kg y varios partos gemelares. Ninguna de estas razones fueron causa de cesárea. Por favor, aprendan de ella.

¿De verdad nos están salvando ustedes la vida? Por favor, estudien y aprendan.

En España se actúa constantemente siguiendo protocolos desactualizados que van en contra de la evidencia científica. Desoyendo la Recomendaciones de la OMS Para los cuidados durante el parto, para una experiencia de parto positiva.

Sólo así se explica:

  • Que se sigan poniendo vías de manera rutinaria, no se conoce el número, pero en España es prácticamente imposible dar a luz sin que te hayan pinchado una vía en la vena nada más entrar por la puerta.
  • Que se realicen episiotomías rutinarias (las últimas cifras de las que se tienen constancia es de 41%), cuando la OMS recomienda que no se hagan.
  • Que se prohíba a las mujeres beber y comer durante el trabajo de parto, cuando la OMS recomienda que se deje comer y beber a las mujeres con bajo riesgo.
  • Que la mayoría de los partos se sigan realizando en litotomía, posición que sólo beneficia al médico y que dificulta el parto a la mujer y el nacimiento al bebé.
  • Que el número de cesáreas sea desorbitado 26% en la sanidad pública, 36% en la privada, cuando la OMS recomienda mantenerlo por debajo del 15%.
  • Que se inyecte oxitocina sintética a más del 50 % de las mujeres de parto (a unas 196.000 mujeres en 2017), cuando la OMS recomienda que no se use para acelerar el parto.
  • Que cada vez nazcan menos niños en fin de semana y en festivos: Esto es debido a que las inducciones se programan entre semana. Cada vez se permite menos a las mujeres ponerse de parto por sus propios medios. España sobrepasa las recomendaciones de la OMS en cuanto a inducciones: “La inducción del parto debe reservarse para indicaciones médicas específicas. Ninguna región debería tener más de un 10% de inducciones.” La OMS recomienda no sobrepasar el 10% y España, según el Ministerio de Sanidad, está en un 19,4%. (Aproximadamente 36.800 inducciones innecesarias, tirando por lo bajo en 2017). Según el informe de Euro Peristat, la Comunidad Valenciana, con un 31,7%, supera a cualquier país europeo en inducciones.

Por el bien de la humanidad les pido:

SEÑORES DE LA SEGO, LEAN:

Les voy a dar una corta lista de publicaciones que, atendiendo a la evidencia científica, ponen en evidencia lo poco científico de sus prácticas:

  • Guía de la Mujer Consciente para un Parto Mejor, Henci Goer, Editorial Obstare.
  • Guía del Nacimiento, Ina May Gaskin, Editorial Capitan Swing.
  • El Bebé es un Mamífero, Michel Odent, Editorial Obstare.
  • Parir, el Poder del Parto, Ibone Olza.
  • Parir en Movimiento, Blandine Calais-Germain y Nuria Vives, Editorial La Liebre de Marzo.
  • La Cesárea, ¿Problema o Solución?, Michel Odent, Editorial La Liebre de Marzo.
  • Maternidad y Salud, Ciencia, Conciencia y Experiencia, varios autores, Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
  • La Nueva Revolución del Nacimiento, Isabel Fernández del Catillo, Editorial Obstare.
  • Pariremos con Placer, Casilda Rodrigañez,

 

SEÑORES DE LA SEGO, CAMBIEN:

Un hospital en Colorado, con 2.600 nacimientos / año, pudo reducir la tasa de cesáreas de 29% a 12% en un año, implementado 3 parámetros de parto fisiológioco que han demostrado promover el parto vaginal:

  1. Reducir la inducción electiva en mujeres con menos de 41 semanas de gestación.
  2. Admitir a ingreso sólo a mujeres con más de 4 cm de dilatación.
  3. Aumentar el uso de auscultación intermitente en vez de la monitorización fetal continua.

Fuente: Javernick, Dempsey. Jrnl Midwifwery & Women’s Health 2017, 62:477-483

Sencillos gestos pueden marcar la diferencia. Si además fuera necesario el acuerdo de dos ginecólogos para indicar una cesárea, el número se reduciría notablemente.

SEÑORES DE LA SEGO, SÁNENSE:

Acudan al psicólogo, al curandero, contraten un coach, sigan a un gurú, mediten, hablen con el cura de su parroquia, confiésense y ¡PIDAN PERDÓN! Por favor, pídannos perdón a las cientos de miles de mujeres que cada año somos inmovilizadas en nuestros partos, a las que nos llevamos una episiotomía innecesaria, el punto del marido, una cesárea innecesaria, una inducción innecesaria, oxitocina sintética innecesaria, unos fórceps o una ventosa. Todo a consecuencia de sus prisas y sus miedos a nuestros 10 cm de vagina.

¡Por favor, pidan perdón YA!

SEÑORES DE LA SEGO, DESAPAREZCAN DEL PARTO.

El parto es de las madres, y su atención es competencia de las matronas. ¡Así de claro!

Desaparezcan de los partos, por favor. Aparezcan solo cuando la cosa se tuerza de verdad, y no para torcerla con intervenciones innecesarias. Cuando haya abruptio placentae, cuando haya una placenta previa, cuando haya un bebé en transversa, cuando haya sufrimiento fetal y haya que actuar de urgencia.

Sepan que no existe tal cosa como la desproporción cefalopélvica. Según Ina May Gaskin, después de atender casi 3.000 partos, jamás se ha encontrado esa condición. Ni siquiera en nacimientos de niños de más de 5 kg. La causa de las pelvis estrechas o con malformaciones era el raquitismo, y esto ya no se da, afortunadamente.

Sepan que el cuerpo de las mujeres está diseñado para el parto, que la pelvis tiene movilidad intrínseca, que las mujeres sabemos parir.

Por favor, aparezcan solo para salvar vidas, dejen de fastidiarnos la vida a nosotras y a nuestros hijos.

SEÑORES DE LA SEGO: DENUCIEN A SUS COMPAÑEROS. Denuncien a todo aquellos que realizan mala praxis. Ustedes saben muy bien quienes son. Demuestrennos que están aquí para protegernos. Que están ustedes de nuestro lado.

SEÑORES POLÍTICOS: INCLUYAN LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA EN EL CÓDIGO PENAL. Es violencia de género ejercida contra las mujeres. Inclúyanlo en el proyecto de ley de violencia contra la infancia, pues es violencia contra los niños.

SEÑORES POLÍTICOS: PERSIGAN LA PSEUDO CIENCIA EN LA QUE SE HA CONVERTIDO EL EJERCICIO DE LA OBSTETRICIA EN ESPAÑA. Ya que se han puesto a perseguir, lo que según ustedes ( y las farmaceúticas), no tiene evidencia científica, persigan las cesáreas, las episiotomías, las vías, las litotomías, las Hamiltons, las Kristellers y el largo etc. de vejaciones a las que somos sometidas las mujeres en nuestros partos.

MUJERES: DENUNCIEN Y RECLAME, INFÓRMENSE Y FÓRMENSE.

Si crees que esta información es importante, por favor, comparte este post.

Si fuiste víctima de violencia obstétrica, cuéntanos tu caso en los comentarios.

Si eres obstetra ayúdanos, habla de la violencia obstétrica, cambia los protocolos en tu hospital, denuncia, aprende y enseña. Confía en el cuerpo de las mujeres.

Muchas gracias por leerme:

María A. Díaz Muñoz

 

Nota de www.metodolaxmi.com:

Este artículo expresa la experiencia personal y la opinión de su autora. No representa la postura ni la opinión del Método Laxmi ni de las profesionales del Método. El Método Laxmi es un programa de movimiento y meditación diseñado para ayudar a la mujer a tener la mejor experiencia posible en su maternidad en términos de salud física, mental y emocional. No entramos en evaluar la actuación de los equipos médicos, que deseamos y esperamos, sea competente.

Comentarios (4)

  1. Marisa

    Mujer y madre valiente ..da alegría leerte y ver que pusiste en palabras lo que tantas mujeres sabemos sufrimos y nos daño tanto ..como tu dices y durante años lloramos en silencio .Ese trato que se nos dio en el hospital ..pero ..lo peor es lo que les hicieron a nuestros hijos e hijas …
    y que es todo y mas de lo que tu escribes
    Después de mi parto me JURE que trabajaría toda mi vida por evitar a otras mujeres pasar por lo que habíamos pasado .ella yo
    Así que me forme y trabaje al servicio de la VIDA como partera tradicional ,para evitar que ningún recién nacido y ninguna mujer tuviera que sufrír lo que mi hija y yo sufrimos …
    Después de muchos años de parida yo seguía sintiendo dolor en mi episotomia y en mi alma y lloraba sin lagrimas por el trato recibido y el daño ocasionado en el espíritu de mi hija. tanto que le pedí perdón varias veces por haberlo permitido …por no haberla tenido en mis brazos hasta pasadas muchas horas después del parto ..por haberla dejado sola durante dos días …aunque pedí el alta voluntaria no me la admitieron hasta pasada 48h..siempre amenazandome ..tratándome de inconsciente y mucho mas .
    Sufrí mas por ella ,que por todas las perrerías y VIOLACIONES ,como bien llamas ,que me hicieron a mi…que por mi misma …
    He sido partera tradicional durante 40 años ..he estado al lado de cientos de mujeres en sus partos y sus hijos fueron recibidos en mis manos por gracia Divina ..con el mayor respeto amor y seguridad del mundo ..son todos niños sanos y sus madres plenas y dichosas, gozaron de una lactancia y crianza sin problemas ..
    Aprendí:
    – que el proceso del parto no puede ser interrumpido
    -que toda madre y su hijo saben perfectamente de forma intuitiva y consciente como parir , como nacer
    – que si no se interviene y se permite, todo fluye perfectamente
    -que la intimidad en este proceso ayuda y favorece un parto dichoso
    – que cuando hay una distocia y no se mete miedo suele resolverse sola
    -que los riesgos aparecen cuando se asusta a una mujer y se rompe el proceso natural y se interrumpan las fases del
    parto
    -que toda mujer sana con un bebe vigoroso y respeto absoluto tienen partos dichosos aunque el bebe sea grande ..venga de nalgas o podalico ..traiga vuelta de cordón o vengan gemelos .
    y sobre todo que las cesáreas en los casos en que realmente eran necesarias no han superado ni el 1 por cien…
    y en estos casos hemos bendecido el que los profesionales obstetricos y los hospitales estuvieran al servicio de la salud..
    pero solo en esos casos ha sido necesario ser intervenida una mujer.
    Mis maestras …muchas de las que tu nombras ..y otras de las que yo aprendí como Consuelo Ruiz …doña Micaela .doña Primitiva doña Candelaria ..trajeron al mundo miles de criaturas entre todas y siempre tuvieron éxito ..cuando respetaron amaron y permitieron …

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